La búsqueda filosófica inicial de Ignacio Ellacuría”

Ignacio Ellacuría fue un
teólogo y filósofo español nacido en 1930 y asesinado en noviembre de 1989 en
El Salvador, país cuya nacionalidad había adoptado. Pensador profundo, perteneció a la Compañía de Jesús y fue
discípulo de Xavier Zubiri. En el capítulo de Roberto Valdés Valle titulado “La
búsqueda filosófica inicial” que se incluye en el libro de Jon Sobrino y R.
Alvarado (editores), a modo de homenaje a Ellacuría, Valdés Valle recorre las
distintas etapas del pensamiento –sobre todo filosófico- de Ellacuría que
contiene “botones de muestra” la profundidad de su reflexión y su pasión por la
búsqueda de una filosofía que respondiera a los tiempos en que vivía.
Lo importante del
capítulo de Valdés Valle, radica entre otras cosas en el hecho de que incluye
textos inéditos de Ellacuría que muestran el intento –en las primeras etapas de
su búsqueda- por articular una “filosofía cristiana”. Allí inserta, por
ejemplo, una reflexión de Ellacuría que corresponde a lo que Valdés Valle
denomina “segunda etapa” y que, por su vigor, merece ser citada aquí:
“Según Heidegger, la
pregunta por el ser no irrumpe mientras se está en la seguridad y en la
comodidad. El que cuenta con la fe de la Biblia no puede preguntar
auténticamente, porque tiene la respuesta antes que la pregunta. No se puede
preguntar sin dejar de ser creyente. Por tanto, no es posible un filosofar
cristiano sino, a lo más como un ‘al obs’.[1]
En otro texto inédito,
que data de 1958, Ellacuría dice:
“No es buena en filosofía
la posición de quienes solamente se dedican a la repetición crítica y personal
de lo hallado en otros, a su defensa y a la dialéctica destrucción de lo que
aparentemente no coincide con lo nuestro, ya que así nos quedamos sin filosofía
viva y sin filosofía actual, es decir, sin filosofía.”[2]
Finalmente, en un curso
de filosofía dictado en Burgos en 1966, Ellacuría pregunta incisiva y
osadamente:
“¿Puede el cristiano, sin
dejar de serlo, dedicarse a la filosofía con toda la radicalidad que ésta
exige? ¿Puede el cristiano llegar a ser filósofo en toda la amplitud y
radicalidad del término?”[3]
Estas tres “migajas
filosóficas” sirven para reflexionar sobre las posibilidades reales de una
filosofía cristiana y de poder aún filosofar si no se ejerce lo que alguien
denominó “ateísmo metodológico” o una puesta en paréntesis al encarar el
desafío de hacer preguntas con la radicalidad que la filosofía exige. Es para
pensarlo…
Alberto
F. Roldán
Ramos
Mejía, 29 de septiembre de 2018
[1] Roberto Valdés Valle, “La búsqueda
filosófica inicial” en Jon Sobrino/R. Alvarado (editores), Ignacio Ellacuría. “Aquella libertad esclarecida”, Santander: Sal
Terrae, 1999, p. 55
[2] Ibid., p. 58
[3] Ibid., p. 67