sábado, 11 de junio de 2016

LA FE, LA TRADICIÓN Y LA SAGRADA ESCRITURA SEGÚN EBELING





“La fe nace y persevera, pues, en un hecho de transmisión, de tradición. (…) Parece algo chocante el hecho de que la relación fundamental entre la fe y la historia venga designada como una adhesión de la fe a la tradición. Tal vez esto nos suene a algo propio del catolicismo el colocar la tradición junto a (y, ciertamente, de hecho se ha colocado sobre) la Sagrada Escritura; por el contrario, es propio del protestantismo el hacer valer únicamente la Escritura. Ahora bien: esta diferencia, realmente profunda, en la manera de comprender la fe cristiana no debe ser borrada; sin embargo, ha de ser liberada ya de su formalización fosilizada. ¿Qué es la Sagrada Escritura sino una parte de la tradición histórica? La insistencia protestante en la fórmula ´solamente la Escritura ‘no quiere decir ya, además, que la difusión de Biblias impresas sea el camino histórico de la fe. Es típico del protestantismo el reconocer que la fe procede la palabra oral, o sea que este mensaje, creado ciertamente a partir de la Biblia y basándose siempre de nuevo en su texto y probado en él, es transmitido de hombre a hombre, de pueblo a pueblo de una manera oral o, mejor dicho, personalmente, no de una manera anónima, sino exponiéndose totalmente sus testigos y dispuestos a la abnegación más manifiesta. No como un cartero que simplemente entrega cartas cuyo contenido desconoce, ni tampoco como un heraldo que hace una proclamación solemne, sino como un representante responsable que es el único autorizado para hablar. Si la palabra de fe –el Nuevo Testamento lo llama Evangelio- no nos hubiera sido transmitida como una tradición oral, personal, no sabríamos nada de la fe.
Y sí como no es lícito aislar la Sagrada Escritura de la ulterior historia de la predicación, así tampoco hay que independizarla del acontecimiento que ella misma atestigua. La tradición, a la que está adherida la fe, no es una ley de fe, sino la atestiguación del hecho de la fe. Lo que se transmite es, ciertamente, también una exigencia de la fe, pero ante todo fe vivida una vez.”
Gerhard Ebeling, La esencia de la fe cristiana, trad. Carlos de la Sierra, Madrid: Ediciones Marova, 1974, pp. 30-31.
Gerhard Ebeling, teólogo luterano alemán nacido el 6 de julio de  1912 y fallecido el 20 de setiembre de 2001. Discípulo de Rudolf Bultmann y continuador de su hermenéutica. Fue pastor de la Iglesia Confesante (opuesta al régimen nazi) durante los años 1939 a 1945, pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
Transcribí estos párrafos del curso que dictó en la Universidad de Zürich en el  invierno de 1958-1959. Es una reflexión amplia y profunda sobre la fe. En este caso, sobre la relación entre la fe, la tradición (que significa transmisión) y la Sagrada Escritura. Enfatiza la importancia del mensaje oral que recibieron los profetas y los apóstoles. La palabra de fe, en síntesis, el Evangelio, debe transmitirse de modo oral, persona a persona, como testimonio del Cristo. La fe, en suma: un acontecimiento vital que transforma nuestra existencia en el mundo.
De vez en cuando voy a seguir sumando artículos y reflexiones sobre la fe que es, en definitiva, lo que nos caracteriza como cristianos y cristianas, más allá de que sea una experiencia humana cotidiana. 

Foto: Gerhard Ebeling

Alberto F. Roldán

Ramos Mejía, 11 de junio de 2016

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